Antecedentes

Bien conocida es la iniciativa impulsada por Simón Bolívar orientada a promover la unión de las naciones hispanoamericanas. El Congreso de Panamá reunido en 1826, y continuado posteriormente en Tacubaya, México, constituyó el primer intento de llevar a la práctica el ideal bolivariano. Luego de su cierre, la idea de la unión de los países americanos se mantuvo en suspenso pero latente.

Fue a finales del siglo XIX y principios del XX, que las Conferencias Internacionales Americanas constituyeron un renovado impulso al panamericanismo, entendido como el deseo de los países de América de estrechar vínculos en los campos de la seguridad, la economía, los aspectos sociales y culturales, entre otros.

Mientras se sucedían estas Conferencias —la primera en Washington (1889); la segunda en México (1901-1902); la tercera en Río de Janeiro (1906); la cuarta en Buenos Aires (1910) y la quinta en Santiago de Chile (1923)—, se registraron diversas manifestaciones nacionales de fomento y complementación científica.

A finales de 1926, conforme al procedimiento usual, el Gobierno de la República de Cuba, designada como sede de la Sexta Conferencia Internacional Americana, procedió a convocar oficialmente dicha reunión.

El programa fue establecido por el Consejo Directivo de la Unión Panamericana, con sede en Washington, en 1927. Entre los grandes temas fijados, resaltaron: Orden Jurídico Interamericano, Problemas Sociales,, y Cooperación Intelectual. Este último tema incluyó como primer punto: “Establecimiento de un Instituto Geográfico Panamericano que sirva de centro de coordinación, distribución y divulgación de los estudios geográficos en los Estados Americanos y de órgano de cooperación entre los institutos geográficos de América”.

En la Sexta Conferencia que se desarrolló en La Habana entre el 16 de enero y el 20 de febrero de 1928, se presentaron dos proyectos para la creación del Instituto Geográfico Panamericano, uno por parte de la Delegación de México y otro de la Delegación de Cuba.

Luego de acordar algunas modificaciones al proyecto, se optó finalmente por la presentación mexicana, donde desempeñó un papel relevante el ingeniero Pedro C. Sánchez.

Si bien inicialmente se habló solamente de Geografía, apareció inmediatamente la Historia como una necesidad imprescindible para el estudio de las cuestiones propias de las áreas colindantes entre Estados.

Fue aprobada por unanimidad, la creación del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, por la Sexta Conferencia Internacional Americana, en pleno, el 7 de febrero de 1928.

Entre los objetivos liminares acordados figuraban la coordinación y divulgación de los estudios geográficos, la cooperación entre los institutos de América, la realización de investigaciones sobre la materia, la intervención en el estudio de las fronteras y la formación de un repositorio documental y de una biblioteca especializada; además se resolvió que la Unión Panamericana fijara la sede del Instituto y se establecieron como lenguas oficiales el español, portugués, inglés y francés.

El 18 de junio de 1928, la Secretaría de Agricultura y Fomento del Gobierno de México le expresó a la Secretaría de Relaciones Exteriores su entera conformidad para que la sede del IPGH fuera la ciudad de México.

Por medio de la Embajada en Washington, se hizo del conocimiento de la Unión Panamericana, lo grato que sería para México ser sede del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, a lo cual, previo dictamen de una Comisión Especial del Consejo Directivo de la Unión Panamericana, se resolvió el día 8 de noviembre de 1928, designar la ciudad de México como sede del IPGH.

Por iniciativa del ingeniero Pedro C. Sánchez, se eligió un terreno ubicado en la parte nororiental del edificio que ocupaba la entonces la Dirección de Estudios Geográficos y Climatológicos de la Secretaría de Agricultura y Fomento, en Tacubaya, para construir las nuevas instalaciones.

Lo cierto es que en 1929 se iniciaron los trabajos de construcción de la sede, los cuales concluyeron el 5 de mayo de 1930, día de la Batalla de Puebla, fecha en que se realizó la ceremonia de inauguración del Palacio sede del IPGH, que contó con la asistencia del Presidente de México, el ingeniero Pascual Ortiz Rubio.

Dentro de los procesos evolutivos del IPGH y para cubrir problemáticas más complejas, las labores que en un principio se ajustaron a los ámbitos de la Geografía y de la Historia, ampliaron su horizonte científico con la Cartografía, la Geofísica y otras disciplinas culturales.

En 1949, un año después de la creación de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el IPGH firmó un acuerdo para convertirse en el primer organismo especializado de la OEA. Este acuerdo fue modificado y firmado de conformidad, en la ciudad de Washington, D. C., el 6 de mayo de 1974.

Connotados investigadores y científicos, así como autoridades de la más alta jerarquía en los Estados Miembros, han sido importantes protagonistas en el proceso de evolución del IPGH desde su nacimiento.

Actualmente, el IPGH mantiene vínculos con múltiples organizaciones afines a las áreas de investigación del IPGH, mediante los cuales se brinda colaboración a los Estados Miembros.

El IPGH cuenta, además, con un acervo bibliográfico denominado «José Toribio Medina» que se encuentra actualmente alojado en la Biblioteca «Bonfil Batalla» en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), conteniendo más de 231,000 ejemplares. Por otra parte su patrimonio cartográfico se encuentra en la Mapoteca «Manuel Orozco y Berra» administrada por el Servicio de Información Agrícola y Pesquero (SIAP) de México, constituido por más de 150,000 documentos cartográficos de los cuales 53,000 corresponden a la colección de mapas del IPGH.